jueves, 29 de enero de 2009

(En)Claustro


La cárcel no esta hecha de barrotes

Está, simplemente
Constituida de pequeños fragmentos de tiempo

Las horas en la cárcel
Pareciesen no terminar nunca
Cada una emerge de la noche
Salvaje, aguda, siniestra.

La cárcel nace en cada teorema social
Todos estamos en ella
Todos tenemos un teorema social.

Hoy nos dictan sentencia
Hoy estamos todos condenados
- al presidio de los hombres-
Porque nosotros somos hombres.

Simples, diminutos,
Amarrados a pequeños traumas
Sometidos ante todo,
A la fatalidad de las circunstancias
Al odio, al rencor.

Hombres, pequeños hombres
Entregados a la muerte
Al presidio
A la condena.

martes, 27 de enero de 2009

Señor Absurdo:

En la soledad
Una voz,
Grita con locura amarga
Cada letra de tu nombre breve.

Tumbada en el piso
Con los ojos cerrados,
Veo los tuyos que lloraban sangre
Infinitamente secos,
Profundos,
Profanos;
Extranjeros.

¡Cuantas noches de silencio!
Has llevado a mis sueños secos
A recordar tus palabras distantes
Frías y amargas.

Tu silencio constante e inexplicable
Ha destruido cada gota de mi sangre;
De la misma sangre que hoy,
-tumbada en el piso-
Brota de mi cuerpo cansado y congelado.

Los años son muchos y cuestan caro
Comienza la cuenta invariable
Del 15 al 23
Del 16 al 24
Pasan, pasan, pasan,
Me ahoga la cuenta regresiva del invierno oscuro.

Te quiero:
Sin entender porque,
O cómo
O desde cuando.
Te quiero simplemente limitándome a sentir:
Aunque duela
Aunque sufra
Aunque hoy llore por tu ausencia.

Con el día nocturno entre los dedos
Me prepare para la hora final
Aquella hora sin salida
En que te irías de mi vida ahora
Y no volverías nunca más.

Ayer debió terminar nuestra historia
Ayer te fuiste con las manos vacías
Y conmigo escondida en tus bolsillos.

Tumbada en el piso
Con el cuerpo bañado en sangre
Con los ojos cerrados
Con una voz gritando tú nombre;
Con todo esto me quedo ahora
Y con la melancolía del recuerdo amargo
De tu aliento tibio,
Que me susurraba al oído
Y que ayer me dijo por última vez…

Adiós

lunes, 26 de enero de 2009

Pequeño Himno


Sentada en un jardín de infantes
Froto mis manos para lidiar un poco
Con este frío bastardo.

Sonrío al escuchar sus locuras
Y pienso en mi suerte
Mientras hago dibujos en un vidrio empañado.

He pensado que tal vez
No sea tan necesario olvidarte
Que tal vez, sería mejor odiarte un poco menos,

O que tal vez,
Debería sonreír pensando que eres uno de estos niños
Que corren despacio y que cantan canciones
De paz y de humanidad.

Solo eso.
Un himno de amor
Para odiarte un poco menos.

viernes, 23 de enero de 2009

En Silencio



Acá estamos de nuevo…

Escuchando las mismas canciones de siempre, esas canciones que pareciesen gastarse en medio de tantas horas de repetición.

Hoy estoy triste.

La revolución da sentido a todo esto pero finalmente no alcanza a cubrir estos eternos días de soledad.

Otro año más ha llegado. Otro de esos años en que me siento pequeña, pequeña y perdida en un montón calendarios viejos.

¿Debería acaso amar estos momentos de contemplación? O, por el contrario ¿debiera avergonzarme de esta impertérrita soledad?

Ame alguna vez a un hombre igual a mí. Tenía la piel oscura y los ojos negros. Dibujaba y amaba a los gatos. Yo solo escuchaba sus palabras. Ese fue el primer desengaño.


A los 14 años comencé a llorar.

jueves, 22 de enero de 2009

(...)


Al final,

Ella termina en su pieza como la reina del rock.
Sola, añorando un amor que nos parece lejano,
Mirando al cielo nocturno del fin de este verano inmenso,

Y por supuesto…
Cantando una canción de amor


martes, 20 de enero de 2009

Entre el Ocio y La Locura


Entre el ocio y la locura
Transcurren las últimas semanas
De esta primavera ridícula.

Todo,
Por mi maldita imposibilidad
De hacer lo correcto,
De mirar a los ojos de los niños.

El ocio y la locura
Primero una, luego la otra,
La sádica asfixia de saberme frágil
La perfecta conciencia de saberme mala

Si claro, chica mala
Mala.

Sabes?
En medio de las sombras estoy yo
Perversa
Siniestra
Claro…

Una cualquiera como diría mi madre.
Una nínfula según Nabokov.
El mismísimo diablo según el canuto de la esquina.
La loca, ja.
La poetisa del deseo como dijo el.
La pecadora según los curas de tu iglesia…


La niña frágil jugando con fuego… según yo.